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Se define el fenómeno sanitario-ecológico como un desastre que se genera por la acción perjudicial de agentes biológicos que atacan a la población, a los animales y a las cosechas, causando su muerte o la alteración de su salud. Las epidemias o plagas constituyen un desastre sanitario en el sentido preciso del término. Dentro de estos acontecimientos también se agrupan los relacionados con la polución de aire, agua y suelos; también se incluyen algunos ligados a la actividad agrícola, como la desertificación. Cualquier cambio que se suscite en la composición química del aire, hace que este se considere como contaminado. Dichos cambios pueden alterar las propiedades físicas y químicas de la atmósfera, los cuales son el resultado de las actividades industriales, comerciales, domésticas y agropecuarias que desarrolla el hombre. Como consecuencia, los paisajes urbanos, industriales y con mayor movimiento de mercancías presentan mayor grado de contaminación. Los contaminantes pueden ser de tipo primario, si son emitidos directamente a la atmósfera como los óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, hidrocarburos, monóxido de carbono, entre otros; o secundarios, que se forman en la atmósfera por reacciones fotoquímicas, por hidrólisis o por oxidación, como el ozono o el nitrato de peroxiacetilo. Las actividades humanas modifican la composición del agua al incorporar desechos industriales y material químico como el petróleo, así disminuye la calidad del líquido; a esto se le denomina contaminación del agua. Las principales fuentes de contaminación del agua son residuos de materia orgánica, nutrientes, vegetales, sales minerales, sedimentos, sustancias radioactivas, calor, microorganismos patógenos y materia tóxica. A su vez, la contaminación se ve agravada por la capacidad de disolución del agua y la velocidad de difusión específica de cada uno de los elementos contaminantes. Las aguas residenciales son aquellas cuya composición variada proviene del uso municipal, industrial o comercial, agrícola, pecuario o de cualquier otra aplicación. Este tipo de contaminación altera el ciclo del agua en cantidad, haciendo más lenta la movilidad de una partícula de agua. Mientras que los productos químicos causan alteraciones de gran impacto y peligrosidad en el agua. Un ejemplo son los metales pesados (mercurio, cadmio, plomo, arsénico y cromo) los cuales afectan la vida de las personas, causando trastornos como ceguera, cáncer en la piel, deformaciones congénitas y la muerte. En el caso de los desechos industriales, plaguicidas y fertilizantes, estos son arrastrados hacia el subsuelo por las corrientes superficiales y por filtración, causan una alteración en la retención de humedad y la pérdida de la vegetación superficial. Estos arrastres, pueden llegar hasta las regiones oceánicas; afectando la flora y la fauna de los esteros y de las regiones costeras. Los derrames de hidrocarburos y fugas de depósitos subterráneos, modifican la porosidad del suelo, inhibiendo la percolación del agua y, por consecuencia, contaminan y disminuyen las aguas freáticas. Pero el caso más importante lo representan los detergentes, los cuales son muy agresivos, ya que causan la formación de espuma en los ríos, generando una toxicidad muy importante, debido a su composición (sodio, hidróxido de amonio, óxido de etileno) debido a la dificultad de biodegradación que tienen, lo que representa un gran riesgo para la flora y la fauna acuática, así como para los suelos de cultivo que son regados con esta agua. En México, la dependencia encargada de las medidas de prevención de la contaminación ambiental es la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) a través de Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), Instituto Nacional de Ecología (INE) y Centro Nacional de Investigación y Capacitación Ambiental (CENICA).

 

Por otro lado, también es importante saber que algunos alimentos pueden tornarse dañinos bajo condiciones específicas, por ejemplo cuando se ingieren en estado de fermentación avanzada, ya sea enlatados o que fueron refrigerados por más de tres días, con el riesgo de una intoxicación o de alguna infección. En México, la dependencia encargada de las medidas de prevención de la contaminación en alimentos es la Secretaría de Salud a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA). Y finalmente, la desertificación, que es un fenómeno que se produce lentamente y por sus efectos fundamentalmente agrícolas no es considerada habitualmente dentro del marco de la protección civil. En México, la dependencia encargada de las medidas de prevención de las plagas de la agricultura y ganadería es la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA).

 

Por lo anteriormente mencionado, las epidemias serían de los principales riesgos sanitarios. Las epidemias se pueden definir como el incremento considerable del número de los casos de una enfermedad. Cuando la epidemia alcanza una magnitud considerable en cualquier país o abarca países enteros, incluso continentes, se le denomina pandemia. Existe una forma peculiar de diseminación de las enfermedades infecciosas, la endemia, que se basa en que la enfermedad contagiosa se prolonga durante amplio tiempo en un lugar determinado. También existen infecciones exóticas, que son introducidas desde otros países. Otra forma de diseminar las enfermedades es a través de vectores (mosquitos y otros insectos). Generalmente se piensa que dichas diseminaciones empiezan cuando un individuo infectado por una nueva variante del microorganismo infeccioso, se incorpora en una población donde hay un número importante de individuos sensibles, empezando así la epidemia, que se extiende en tiempo y espacio hasta que el número de contagiados e inmunizados impide su transmisión, lo que lleva a un descenso paulatino. Por ejemplo el dengue es producido por un virus y diseminado por los mosquitos Aedes aegypti. En México y particularmente en Colima, adquiere gran importancia debido a que es una enfermedad endémica, pudiéndose acrecentar por cambios climáticos.

 

Otro aspecto fundamental en la vigilancia de riesgos sanitarios es la distribución espacial y temporal de enfermedades con alto impacto social y económico, ya que pueden existir condiciones ambientales peculiares de una zona o región que deban atenderse de manera eficiente y oportuna, por ejemplo, ciertos tipos de cáncer tienden a localizarse en zonas de explotación minera o de actividad volcánica, o bien la presencia de grupos de población que son vulnerables debido a marginación, a etnia o a cuestiones culturales, todos los cuales deben ubicarse para tomar medidas focales de control. Con respecto a este último punto es importante aclarar, que si bien el CENAPRED no apoya el desarrollo de proyectos en dichos tópicos, ya que no lo contempla en sus reglas de operación por no ser fenómeno natural, la Unidad Estatal de Protección Civil lo consideró un aspecto importante a incluir en el desarrollo del presente Atlas.